En otros tiempos se consideraba a la educación, la de casa, como básica para inculcar una serie de valores y formas de comportarse, que con la escuela, complemento de riqueza cultural, se consolidaban.
Aquella juventud también estaba viva, con ganas de innovar, tenía su cosa de revolucionaria, quería cambiar la sociedad, pero pocas veces perdía las formas y el respeto; la revolución era contra el sistema, la pobreza, el servilismo.
En defensa de la juventud de hoy se puede decir, que hoy las familias han de trabajar más, consecuentemente los padres no disponen de tiempo para ocuparse de los hijos y su educación. El hombre de hoy apenas tiene tiempo, ni si quiera para inculcar respeto, formas de comportarse u otras reglas básicas de convivencia, con lo cual se transmite a los hijos un modelo falto de valores, dándole un primer mensaje a esa juventud de que lo importante es "sobrevivir".
En esta sociedad de consumo no queremos negarles nada a nuestros hijos, sobre todo nada de aquello que quizás nosotros en nuestra juventud no tuvimos; a menudo colmándoles de caprichos con cosas totalmente innecesarias, y ahí va un segundo mensaje, " el falso valor de las cosas".
Como buenos padres somos defensores a ultranza de nuestra prole, y a menudo con nuestra actitud les damos a entender que siempre se equivocan los otros mientras ellos, nuestros hijos del alma, tienen siempre razón, se les excusa, se les perdona; y ahí va otro fatídico mensaje, "puedo hacer lo que me dé la gana".
En cuanto a la escuela, pretendemos que sea ella, la escuela, la que les enseñe lo que nosotros en casa no somos capaces de mostrar, y para colmo, el sistema, con el ánimo de que los menos afortunados no se vean relegados a la plaza de los malos estudiantes, cambia programas educativos, suprime barreras / exámenes igualando a todos lo estudiantes por abajo, dándoles a entender que no vale la pena hacer esfuerzos "se llega de igual manera"
Este no será el caso de todas las familias, pero si es muy frecuente.
... y nos quejamos de que nuestros jóvenes sean como son, sin pensar que estamos construyendo a los ciudadanos del futuro.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario